Más de dos décadas compartiendo mesa, producto, tradición y momentos que permanecen mucho después de terminar el último plato.
En 1998 nació La Encina con una idea sencilla: crear un restaurante cercano, honesto y acogedor, donde cocinar bien fuera tan importante como hacer sentir bien a quien se sentaba a la mesa.
Los primeros años fueron de mucho trabajo, aprendizaje y dedicación. Poco a poco, aquella pequeña cocina fue convirtiéndose en un lugar conocido por su manera de entender la gastronomía mediterránea.
Siempre hemos creído que un restaurante no se construye solamente con recetas. Se construye con personas, recuerdos, conversaciones y muchas mesas compartidas.
Con los años La Encina ha evolucionado. Hemos incorporado nuevas técnicas, nuevas propuestas y nuevos sabores.
Pero hay cosas que no han cambiado: el respeto por el producto, la cocina mediterránea, el trato cercano y la importancia de disfrutar alrededor de una mesa.
Cada temporada nos permite descubrir nuevos ingredientes y seguir sorprendiendo a nuestros clientes sin olvidar de dónde venimos.
Cuatro ideas que forman parte de todo lo que hacemos cada día.
Seleccionamos ingredientes de calidad y respetamos siempre su temporada.
Nuestra cocina parte de recetas y sabores que forman parte de nuestra identidad.
Nuestro equipo es parte fundamental de la experiencia de La Encina.
Queremos que cada persona que entra por nuestra puerta se sienta como en casa.
Gracias por formar parte de ella. Te esperamos alrededor de nuestra mesa.
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